Ciberseguridad en la salud: una prioridad para los países

ciberseguridad en salud

La ciberseguridad es una medida de seguridad y protección especialmente importante para los sistemas de salud, tanto públicos como privados, porque manejan información sensible y vital de los pacientes, los profesionales y las instituciones.

Los sistemas de salud son objetivos frecuentes de los ciberdelincuentes, que buscan robar, alterar o destruir datos clínicos, financieros o administrativos. 

Estos ataques pueden tener consecuencias graves para la salud y la seguridad de las personas, así como para la reputación y el funcionamiento de las organizaciones sanitarias.

Los sistemas de salud son un objetivo atractivo para los ciberataques

Por eso, es fundamental aplicar la ciberseguridad en este sector, donde se busca la protección de sistemas de salud con una estrategia de ciberseguridad que incluya la prevención, la detección, la respuesta y la recuperación ante posibles incidentes.

Esta estrategia debe basarse en:

  • Evaluación de riesgos
  • Marco normativo
  • Cultura de seguridad
  • Capacitación continua
  • Coordinación entre los diferentes actores involucrados

La ciberseguridad no es sólo una cuestión técnica, sino también humana y organizativa. Todos los miembros de los sistemas de salud tienen un papel que desempeñar para proteger la información y los recursos digitales.

Si se incluyen todos los miembros, se garantiza la calidad y la continuidad de la atención sanitaria, se respeta la privacidad y la confianza de los pacientes y se contribuye al desarrollo social y económico del país.

ciberseguridad en salud
La ciberseguridad en la salud es importante para proteger información sensible y vital de pacientes, instituciones y profesionales.

Adoptar medidas de ciberseguridad debe ser una prioridad para los países

Los centros de salud son objetivos atractivos para los hackers, ya que almacenan grandes cantidades de datos personales y médicos de los pacientes. Estos datos pueden ser utilizados para fines maliciosos, como el robo de identidad, el fraude, el chantaje o el espionaje.

Una forma de utilizar la información robada es venderla en el mercado negro, donde se puede obtener un alto precio por los datos sensibles.

Los compradores pueden ser otros hackers, criminales, empresas o gobiernos que quieran aprovecharse de la información para sus propios intereses.

Por ejemplo, pueden usar los datos para acceder a cuentas bancarias, solicitar créditos, comprar medicamentos, extorsionar a las víctimas o espiar sus actividades.

Otra forma de utilizar la información robada es lanzar ataques dirigidos a los pacientes o al personal del centro de salud.

Los hackers pueden enviar correos electrónicos falsos que parezcan legítimos y que contengan enlaces maliciosos o archivos adjuntos infectados. Al hacer clic en ellos, se puede infectar el dispositivo con un virus o un software espía que permita al hacker controlar el equipo, robar más datos o pedir un rescate para liberarlo.

Para evitar que los hackers utilicen información robada en los centros de salud, es necesario adoptar medidas de seguridad tanto a nivel técnico como humano:

  • A nivel técnico: se debe contar con sistemas de cifrado, antivirus, firewall y copias de seguridad que protejan los datos y los equipos.
  • A nivel humano: se debe capacitar al personal para que reconozca y evite las amenazas cibernéticas, como los correos electrónicos fraudulentos o las llamadas telefónicas sospechosas.

Además, se debe limitar el acceso a la información sólo a las personas autorizadas y utilizar contraseñas seguras y únicas.

Algunas de las medidas que se pueden tomar son:

  • Realizar auditorías periódicas de los sistemas informáticos para detectar vulnerabilidades y corregirlas.
  • Capacitar al personal sanitario y administrativo sobre las buenas prácticas de ciberseguridad, como el uso de contraseñas seguras, el cifrado de los datos, el respaldo de la información y la actualización de los programas.
  • Instalar antivirus, cortafuegos y otros programas de seguridad en los dispositivos y redes del centro de salud.
  • Controlar el acceso físico y lógico a los equipos médicos y a los datos de los pacientes, mediante sistemas de autenticación, autorización y registro.
  • Establecer protocolos de respuesta ante incidentes de ciberseguridad, como la notificación, la contención, la recuperación y la evaluación.
  • Colaborar con otras entidades del sector sanitario y con las autoridades competentes para compartir información y recursos sobre ciberseguridad.

Estas medidas pueden ayudar a prevenir o mitigar los efectos de los ciberataques, que pueden causar daños económicos, reputacionales y operativos a los centros de salud.

Además, pueden contribuir a mejorar la confianza y la satisfacción de los usuarios, que se sentirán más seguros al recibir atención médica.

Los centros de salud tienen la responsabilidad de proteger la información de sus pacientes y de cumplir con la normativa vigente sobre protección de datos.

Los hackers pueden utilizar información robada en los centros de salud para causar graves daños tanto a las víctimas como al propio centro. Por eso, es importante tomar conciencia del riesgo y aplicar las medidas adecuadas para prevenirlo.

 

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